Telemedicina para COVID-19

Más de 50 de los sistemas de salud de Estados Unidos tienen programas para COVID-19 basados en telemedicina, una modalidad de comunicación con fines de práctica médica que ha sido utilizada exitosamente en condiciones de emergencia y que en la actualidad surge para todo tipo de situaciones relacionadas al ejercicio de la medicina y a la educación de los profesionales de la salud y de los pacientes.

Se ha insistido en que los pacientes que sospechen infección coronavirus 2019 (nCV-19) no acudan como primera instancia a los servicios de urgencia de los hospitales, ya de hecho atiborrados de antaño.

Se aconseja que se comuniquen con los servicios de salud y que les envíen equipos profesionales preparados para evaluar al paciente en su casa y que allí hagan el triage que determine si puede y debe ser atendido en su residencia y que se haga el seguimiento, básicamente a distancia, utilizando medios virtuales, hoy en su mayoría digitales.

La atención virtual, utilizando teléfonos inteligentes o computadores equipados con equipo de comunicación tipo webcam, es en la actualidad  completamente viable, aun en poblaciones pequeñas e inclusive el citado triage puede hacerse en buena medida evitando la exposición del personal médico.

La decisión de aislamiento o cuarentena y las advertencias a la familia acerca de limitar el contacto con el paciente se pueden hacer virtualmente, mediante conferencias a través de la red.

La evaluación de los síntomas respiratorios y la historia de viajes y de contactos con posibles pacientes es factible a distancia virtualizada.

Las pruebas de laboratorio confirmatorias de la sospecha de infección requieren por supuesto el desplazamiento de móviles pero ello puede hacerse empleando vehículos y personal debidamente equipados pero con el mínimo de exposición del personal de atención.

En lugar de tener necesidad de consultar cada uno de los profesionales los protocolos de triage es posible entrenar enfermeras que hagan esa evaluación virtual, siguiendo los protocolos que conocen de manera experimentada.

Si en nuestro país sucede lo que ha acontecido en China, Italia y otros países, estamos ante la posibilidad de encarar una crisis de personal médico de atención y en ese caso los expertos y el equipo de mayor capacidad debería poder multiplicarse.

Si el sistema virtual digital de detección, evaluación, aislamiento y seguimiento está ubicado en uno de los centros médicos de una red de varios hospitales con la misma filosofía y equipo, es factible que el equipo de expertos sea compartido y multiplique su utilidad.

El contar con una red virtual permite atender las situaciones de crisis contando a través de telemedicina de la opinión y sugerencias de los expertos, como los subespecialistas en infectología y neumología.

Ante la posibilidad de una crisis por la pandemia, debemos prepararnos no solo desde un punto de vista epidemiológico sino de atención con recursos que serán limitados y requieren compartirlos en razón de eficiencia. La telemedicina tiene mucho que ofrecer en ese sentido e inclusive en el de prevención de infección por el personal profesional.

Hemos presentado un bosquejo del sistema virtual de telemedicina en la pandemia de COVID-19 que debería profundizarse para beneficio de países como el nuestro.

Fuente parcial:
New England Journal of Medicine Marzo 11, 2019; DOI:10.1056/NEJMp2003539

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