Ochenta por ciento de infectados por COVID-19 SON ASINTOMÁTICOS

De la información de epidemiólogos, otros especialistas y de la publicación en medios de comunicación de contenido científico la noticia que 80% de los infectados por el coronavirus SARS-CoV-2 son asintomáticos (y agreguemos los presintomáticos) ha pasado a la prensa, a las redes sociales y al discurso de los mandatarios y de las autoridades sanitarias.

Es algo trascendental que hemos destacado en nuestras páginas virtuales, pero que deseamos repetir por las implicaciones que tiene que cuatro quintas partes de quienes portan el virus no presentan síntomas y, por ende, son diseminadores involuntarios de la infección.

Figura. La presencia de portadores asintomáticos y presintomáticos con capacidad para diseminar el virus, sustenta la necesidad de recomendar el uso general de tapabocas.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud, otros organismos similares y algunos gobiernos han tomado la decisión de recomendar el uso general de tapabocas o mascarillas en público y, sobre todo, en los sitios donde haya congregación de personas.

En un principio se asumía que la función y el beneficio principal del tapabocas era evitar que el virus del infectado visible o subjetivamente enfermo alojado en la nariz, en la boca, en el moco nasal y nasofaríngeo y en la saliva, saliera disparado en goticas y aerosoles y estuviese presto a infectar a otros.

Sucede, sin embargo, que el infectado 80% de las veces no presenta síntomas y para los propósitos de diseminación de la contaminación de otros es igual al sintomático y enfermo porque el virus sale por la saliva bajo la forma de aerosoles. Quien está en periodo de incubación del virus y aún no presenta síntomas (presintomático) también es difusor o diseminador.

Los datos de la infectividad del 80% de los infectados proviene de estudios de China. La transmisibilidad de la infección por el individuo asintomático explica que los casos “importados” a un país de otro (de España a Colombia, por ejemplo) “pasen de agache” y al llegar a su destino infecten a sus familiares y amigos.

El doctor Tom Jefferson, epidemiólogo de la Universidad de Oxford, califica el hallazgo chino como “muy, muy importante” y agrega que el virus había estado circulando por mucho más tiempo que lo que se ha creído generalmente y que grandes segmentos de la población habían estado expuestos desde antaño.

A pesar que la obediencia a la cuarentena no ha sido ideal, es el momento de hacer más drásticas las medidas de distanciamiento, de estar a 2 metros de otras personas, de adoptar el uso general de tapabocas y de limitar los contactos de todo tipo, en vista de la contagiosidad de individuos aparentemente sanos y, quienes lo están, deben asumir una responsabilidad social y protegerse para proteger a otros y así limitar la propagación exponencial del virus y contribuir al eventual control de la pandemia.

Una manera de aumentar la detección de infectados asintomáticos es el hacer pruebas virales poblacionales masivas, algo que nos ha faltado y que está en vía de corregirse.

Las pruebas diagnósticas de la presencia del virus en individuos sanos o asintomáticos deben conducir a medidas que impongan que los infectados asintomáticos o presintomáticos sean tratados como debe ser. Hoy, como dijimos coloquialmente, “pasan de agache” o mejor el virus “pasa de agache”.

En China se han encontrado recientemente 43.000 casos de infección asintomática a través de contactos.

El aislamiento de los infectados asintomáticos, demostró un investigador italiano, redujo 90% la infección en la comunidad en el lapso de 10 días.

Hay quienes se atreven a decir que la cuarentena, encadenamiento o encerramiento (del inglés lockdown) es improbable que detenga la circulación del virus que ya se pasea por todas partes. Algunos se preguntan si vale la pena, es decir, el costo o consecuencia económica de la cuarentena, cuando ya el virus está libre y es portado por millones de transmisores.

En nuestro medio dos medidas son decisivas: reconocer que hay un porcentaje de portadores/transmisores sanos no detectado que deben usar medidas preventivas y que la detección debe incrementarse de manera marcada mediante pruebas masivas de detección.

Referencia: BMJ en línea Abril 2, 2020; 369:m1375 doi:10.1136/bmj.m1375

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