Otra controversia: hipertensión diastólica aislada no aumenta riesgo cardiovascular

Desde 2017 el criterio más estricto de hipertensión diastólica aislada es el consignado en la guía del 2017 de la American College of Cardiology/American Heart Association (ACC /AHA) que estableció que el punto de corte para la presión sanguínea diastólica es 80 mm Hg. Sin embargo, el Joint National Committee 7 (JNC7) se pronunció por una cifra más liberal (90 mm Hg).

Es obvio, que hay una diferencia entre las dos guías y el clínico queda en el limbo entre escoger una u otra determinación de manera similar a como ha venido sucediendo con la presión sanguínea sistólica que tiene una variación de 140 mm Hg, 130 mm Hg y 120 mm Hg.

En el caso de la presión sanguínea sistólica la mayoría de las organizaciones y de los clínicos han optado por 130/80 mm Hg como límite de hipertensión o meta de tratamiento. Sin embargo, con base en el estudio SPRINT, otros optan por una meta de tratamiento de 120/70 mm Hg con la advertencia que si hay síntomas, sobre todo asociados a hipotensión ortostática, el tratamiento debe ser menos estricto, particularmente en individuos de edad avanzada, por el riesgo de sincope, caídas etc.

Investigadores irlandeses, liderados por el cardiólogo John W. McEvoy de National University en Galway, Irlanda, realizaron un análisis de corte transversal del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) y un análisis longitudinal basado en el estudio ARIC (Atherosclerosis Risk in Communities) con el propósito de comparar la prevalencia de la hipertensión diastólica aislada en Estados Unidos y determinar las asociaciones de esa hipertensión con los resultados de la hipertensión diastólica aislada.

La población analizada incluyó 9.590 adultos (edad promedio al inicio 49.6 años; 52,3% mujeres) de la encuesta NHANES y 8.703 adultos (edad promedio al inicio 56 años; 57.2% mujeres) del estudio ARIC.

La prevalencia estimada de hipertensión diastólica aislada fue 6.5% en NHANES de acuerdo con el criterio de ACC/AHA y 1.3% de acuerdo con la definición de JNC7.

En los nuevos casos de hipertensión diastólica aislada un estimado de 0.6% también cumplieron los criterios límite de terapia antihipertensiva.

Luego de una mediana de seguimiento de 25 años, en comparación con los participantes normotensos de ARIC, la hipertensión diastólica aislada definida por los criterios de ACC/AHA no se asoció de manera significativa a enfermedad cardiovascular aterosclerótica incidental (razón de riesgo 1.06), insuficiencia cardiaca (razón de riesgo 0.9) o enfermedad renal crónica (razón de riesgo 0.98). Tampoco hubo complicaciones cardiovasculares si se usaban los criterios de JNC7.

Los resultados también fueron nulos para mortalidad cardiovascular en dos cohortes externas.

Los autores concluyeron que en el análisis de adultos estadounidenses, la prevalencia estimada de hipertensión diastólica aislada fue más frecuente cuando se definía por la guía de presión sanguínea de la ACC/AHA en comparación con la guía JNC7. Sin embargo, la hipertensión diastólica aislada no se asoció a aumento en el riesgo de resultados o complicaciones cardiovasculares.

Los hallazgos, sostienen los autores, arrojan dudas sobre la patogenicidad de la hipertensión diastólica aislada. Ello valida la opinión que la presión sanguínea la cual debe prestarse especial atención es la presión sistólica, así haya una controversia si la presión diastólica debe ser 80 o 90 mm Hg. Esa controversia probablemente persistirá pero los clínicos deberían optar por no iniciar tratamiento de una presión sanguínea diastólica aislada de 90 mm Hg.

Una sorpresa: retracción de un gran estudio sobre presión sanguínea ambulatoria

El 29 de enero los autores españoles de un voluminoso estudio sobre presión ambulatoria, publicado en 2018 en el New England Journal of Medicine en 2018, hicieron saber en la misma revista que se retractaban de su publicación original por “impresiones en la base de datos analítica y en el análisis de los datos”.

Las conclusiones sobre la asociación de hipertensión detectada mediante presión ambulatoria, específicamente que el riesgo de los pacientes tratados y que alcanzaban cifras normales no es mayor que tener una presión naturalmente normal.

La situación es muy embarazosa para los autores y para los editores de la revista, pero los expertos opinan que la retracción no afecta el valor de la presión sanguínea ambulatoria como un excelente medio de detectar hipertensión sanguínea.

Habrá que esperar nuevos estudios.

Referencias:
JAMA 323:329-338, Enero 28, 2020
New England Journal of Medicine en línea Enero 29, 2020; DOI:10.1056/MEJMc2001445

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