Televisión y celulares, alternativas a educación virtual digital

En los países de recursos escasos o aún en aquellos con recursos económicos suficientes, hay sectores de la población que carecen de conexión adecuada a Internet, de computadores, laptops o tablets. Puede decirse que la mayoría de personas, sin embargo, cuentan con uno o varios celulares en sus casas.

Hace ya un tiempo que la educación virtual está en operación, aunque ha habido cierta resistencia a usar los medios digitales o virtuales para educación superior tanto de pregrado, cómo de posgrado o en educación continuada a distancia. Nuestra organización, dedicada a la educación médica continua desde 1985, pasó del papel a Internet en 1995, abandonó los impresos y convirtió todas sus publicaciones en virtuales (Internet) en 2003.

Desde entonces, la educación médica continuada, incluyendo cursos virtuales y otras modalidades de informar y educar al profesional de la salud a distancia ha sido realizada a través de plataformas y portales que llegan a los computadores del usuario donde quiere que esté siempre que haya conexión a Internet.

Hasta la aparición de la pandemia de coronavirus la adaptación fue lenta, pero con su llegada toda la sociedad se vio forzada a usar los medios digitales en el trabajo y en la educación.

Sin embargo, para las escuelas y colegios “educar en casa” no ha sido siempre fácil, sobre todo por razones económicas de disponibilidad de conexiones y equipos que pese a los esfuerzos del gobierno y otras instituciones se presenta en algunos sectores pobres.

Un artículo reciente del New York Times nos ha venido a recordar que si no tenemos disponibilidad de conexiones a Internet, es posible dar un “paso atrás” en tecnología y educar a distancia empleando la televisión con la ayuda de los celulares o, en último caso, del teléfono tradicional. No es lo ideal, pero ante la generalizada imposibilidad de la educación presencial por las restricciones que impone la pandemia, tenemos que recurrir a alternativas y no dejar desprotegidos a niños y jóvenes en situación de carencia digital, que se estiman en el mundo en un billón (mil millones).

La televisión no permite la interactividad en línea con los maestros y otros estudiantes, pero permite transmitir contenidos educativos que son adecuados y no dejan niños abandonados.

Los contenidos de televisión pueden tener animación en tercera dimensión, permiten suspender imágenes y gráficas, combinar las voces de un maestro y las explicaciones de otro a través de un celular inteligente conectado, inclusive, a distancia de la versión original.

A través de aplicaciones como WhatsApp, pueden enviarse a los maestros los trabajos encomendados.

Numerosos países del Tercer Mundo han decidido que es más práctico y expedito proceder de esa manera que esperar a contar un sistema digital ideal, sobre todo para áreas remotas como la Amazonía.

Si no es posible montar un sistema digital de educación virtual, el camino a escoger es modernizar la teleeducación que viene de tiempo atrás. Entretanto, los países, deben seguir esforzándose por tener la educación virtual ideal.

La pandemia de coronavirus ha venido a servir para impulsar la educación a distancia sea virtual/digital o mediante modernización de la teleeducación.


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