Medicina preventiva cae en picada coincidiendo con pandemia, mensaje para el médico general

Por razones comprensibles. la pandemia ha concentrado el interés de los profesionales de la salud y de los equipos que dirigen el sistema, en la infección por SARS-CoV-2 y de COVID-19, la compleja enfermedad que causa el coronavirus 2.

Sin embargo, en medio de la incertidumbre y en cierto modo el caos que genera la pandemia, no podemos olvidar la atención general primaria, la medicina preventiva de otras aflicciones y en el otro extremo del espectro las secuelas que deja la infección por el coronavirus en muchos pacientes.

Hemos insistido que recae especialmente sobre el médico general, de familia o de atención primaria, preocuparse porque la prevención general y la atención del paciente con dolencias crónicas de modo que estas sean atendidas en medio de la crisis epidemiológica.

Observaciones realizadas en países como Estados Unidos indican que la tasa de vacunaciones rutinarias, esenciales para la salud, sobre todo de los niños, ha caído de manera muy marcada. Los padres no pueden o temen llevar los niños al pediatra y el niño se queda sin vacunar. No nos debe sorprender si en un futuro tenemos epidemias de sarampión, parotiditis, hepatitis, tosferina, varicela y otros incluyendo poliomielitis.

Y la negligencia o el temor de acudir al médico o al centro hospitalario hace que adultos que deben vacunarse (influenza y neumococo, por ejemplo) o que están en mora de una proctoscopia por historia de lesiones poliposas premalignas o de un chequeo cardiaco por síntomas de angina, dejen de hacerlo y corran el riesgo de cáncer o de infarto.

Las mamografías, como las colonoscopias, se han pospuesto a la espera que pase la pandemia.

Entre las prescripciones que se han olvidado están medicamentos como los anticonceptivos y procedimientos como la colocación de un dispositivo intrauterino, cuya carencia pone en riesgo a la mujer en edad fértil de embarazos no deseados o, pero aún, contraindicados.

Repetimos que con la atención centrada en las fases iniciales y aguda de COVID-19, el paciente que sobrepasó la infección no es motivo habitualmente de revisiones periódicas y de consultas y evaluación de síntomas indicativos de ser secuelas o consecuencias de la infección viral y que trastornan la calidad de vida del paciente.

El paciente que ha tenido COVID-19 debe ser advertido de esas posibles secuelas y de la importancia de retornar al consultorio para evaluación y manejo apropiado. No repetimos las manifestaciones crónicas que pueden ocurrir que ya hemos registrado en nuestras páginas.

Fuente:Varias publicaciones en las ediciones de ILADIBA sobre COVID-19

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