Vacunación contra influenza para evitar simultaneidad con COVID-19

En el otoño del Hemisferio Norte, bajo influencia por cercanía con la zona tropical donde está ubicada Colombia, los meses de octubre a diciembre y hasta abril o mayo del año siguiente, son los que presentan una mayor frecuencia contagios por influenza, infección respiratoria viral para la cual cada año se pone en circulación una vacuna diseñada de acuerdo con las cepas del virus que se han proyectado como las de mayor probabilidad en la estación del fin del año y de comienzos del año siguiente.

Para el otoño de 2020 se anticipa que habrá un rebrote de COVID-19 en los países del Norte, coincidiendo con la epidemia probable de influenza 2020. Si ello sucede y la pandemia de COVID-19 continúa activa, es factible que haya personas que sufran las dos infecciones simultáneamente, con las consecuencias que sería de esperar.

Por esa razón las autoridades sanitarias de Estados Unidos han recomendado que este año con mayor razón haya una amplia aplicación de la vacuna contra la influenza. Es muy probable que la vacuna contra COVID-19 no esté aún disponible, pero al menos se puede aminorar el impacto de la otra y la ocurrencia simultánea de los dos procesos.

Recordemos que la vacuna contra la influenza debe aplicarse cada año y está indicada desde los 6 meses de edad en adelante, incluyendo los adultos mayores, población vulnerable a los dos tipos de infección citados. La vacuna contra influenza es una obligación personal, pero recordemos que su eficacia es de solo 50%.

La American Academy of Pediatrics recomienda la inmunización de rutina contra influenza de todos los niños que no tengan contraindicaciones, comenzando a los 6 meses. Los medicamentos antivirales contra la influenza siguen siendo recomendados para los casos de niños con sospecha o confirmación de influenza.

Las medidas habituales de bioprotección contra COVID-19 deben seguir aplicándose, aunque recientemente los CDCs han desechado la toma de temperatura en general y específicamente al ingreso a aeropuertos, restaurantes y similares porque no se ha demostrado su utilidad por baja sensibilidad. Sin embargo, un problema que persiste es el de los portadores de coronavirus asintomáticos que sin diseminadores de la infección por SARS-CoV-2. Los portadores asintomáticos, se ha demostrado recientemente, portan cantidades sustanciales del virus en la nariz, garganta y pulmones.

Deja un comentario