Preocupación por salud mental post-COVID-19

Aunque desde temprano en la pandemia comenzó a observarse que hay una serie de alteraciones orgánicas y funcionales que suceden o aparecen más tarde a casos agudos de COVID-19.

En la actualidad, hemos insistido, los médicos todos y sobre todo los de atención primaria que hacen el seguimiento de los casos que han salido de la crisis severa, deben estar a las expectativas de las manifestaciones post-COVID-19 que en algunos casos podrían calificarse como enfermedad crónica.

El confinamiento o aislamiento de la cuarentena o de la reclusión, dictados por la enfermedad aguda o por las autoridades solitarias, como medida de precaución determinan síntomas mentales como ansiedad, depresión, insomnio e inclusive ideación suicida, como resultado de la separación forzada de amigos, compañeros, familiares y otros allegados. Si, además, ha habido muertes en personas cercanas o de la familia, la situación empeora y conduce o debería conducir a consulta especializada (psiquiatra o psicólogo) y a tratamiento psicoterapéutico o farmacológico.

Un estudio reciente, publicado en Lancet Psychiatry y liderado por el profesor de Psiquiatría Paul Harrison, de la Universidad de Oxford, corroboró los trastornos mentales asociados a COVID-19, además que determinó que los pacientes con historia de enfermedad mental tienen un riesgo mayor de padecer COVID-19.

El estudio de Oxford se basó en las historias electrónicas de cerca de 70 millones de pacientes de 54 organizaciones de salud de Estados Unidos. Del total de pacientes 62.354 adultos fueron diagnosticados con COVID-19 en los primeros 8 meses de 2020.

En 14 a 90 días después de haber sido diagnosticados con COVID-19, 5.87% de los pacientes recibieron por primera vez un diagnóstico de enfermedad psiquiátrica, en contraste con solo 2.5% a 3.4% de los pacientes con problemas de salud diferentes a COVID-19. El riesgo más alto recayó en trastornos de ansiedad, depresión e insomnio.

En pocas palabras, COVID-19 conlleva un riesgo mucho más alto de enfermedad mental que otras enfermedades frecuentes.

Los adultos mayores con COVID-19 tienen dos a tres veces un riesgo mayor de ser diagnosticados por primera vez con demencia. Debe anotarse que algunos de esos casos pueden haber resultado de confusión con estado de delirio o trastorno cognoscitivo transitorio debido a eventos cerebrales reversibles.

Es importante asimismo anotar que los trastornos mentales debidamente detectados y tratados no implican que las enfermedades mentales post-COVID-19 son irreversibles.

Referencia: Lancet Psychiatry en línea Noviembre 9, 2020

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