Aspirina NO debe usarse en prevención cardiovascular primaria

Publicaciones recientes han reiterado la alerta a los médicos, profesionales de la salud en general y pacientes que tomar aspirina, así sea en dosis bajas, conlleva riesgos importantes, especialmente de naturaleza hemorrágica y que por consiguiente solamente debe usarse en pacientes con alto riesgo de tener problemas cardiovasculares como infarto del corazón, del cerebro u otras enfermedades especialmente relacionadas con aterosclerosis.

Registramos las políticas prevalecientes en la actualidad sobre el uso de aspirina en prevención cardiovascular y lo hacemos dirigiéndonos a los profesionales de la salud y a los pacientes, o mejor a la comunidad en general.

El uso de aspirina ha sido impulsado como preventivo de problemas cardiovasculares, tanto en individuos sanos o sin alto riesgo de problemas cardiovasculares (prevención primaria) como en personas que han tenido problemas que implican un riesgo de repetición (prevención secundaria).

En algunos países el uso de aspirina, como preventivo primario, ha sido muy alto alcanzando cerca de 50% de los mayores de 70 años de edad. En parte, han sido los médicos quienes han hecho la recomendación, pero en otros casos han sido los pacientes quienes han decidido tomar “su aspirina de todos los días”.

La aspirina es un agente antitrombótico (anti-formación de coágulos) porque actúa bloqueando la acción de las plaquetas de la sangre que son esenciales en la formación de los coágulos o trombos que son el fundamento de la trombosis u obstrucción arterial que causa los infartos. Sin embargo, puede causar hemorragias y causar úlceras del estómago que tiene tendencia a sangrar.

La televisión, Internet y los amigos, son inductores del uso de aspirina.

Es muy importante que los profesionales de la salud informen a todos los pacientes de los riesgos de la aspirina y que el riesgo de consumirla solamente se justifica cuando hay un alto riesgo cardiovascular (situaciones como las mencionadas en prevención secundaria en individuos considerados con riesgo cardiovascular alto) y que el uso del medicamento se haga bajo prescripción y control médico.

En años recientes se han dado a conocer los resultados de estudios que han demostrado que los riesgos del uso de aspirina en prevención cardiovascular primaria exceden los posibles beneficios.

Estudios como ASCEND, en diabéticos, y ASPREE, en mayores de 70 años, no arrojaron beneficios que justificaran los riesgos de tomar aspirina.

Las más importantes asociaciones cardiológicas de Estados Unidos y de impacto mundial, la American Heart Association y el American College of Cardiology se han pronunciado en contra del uso rutinario de aspirina en mayores de 70 años y en aquellos con aumento en el riesgo de hemorragia. El uso rutinario puede ser considerado en adultos de 40 a 70 años de edad con alto riesgo cardiovascular que no tengan riesgo de hemorragia.

Son individuos con alto riesgo, por ejemplo, fumadores, hipertensos, con elevación de los lípidos y, más aún, si han sufrido angina de pecho, así no hayan tenido infartos. Es el médico quien debe definir el nivel del riesgo cardiovascular y tomar la decisión.

Referencia:
Annals of Internal Medicine en línea Julio 23, 2019

Deja un comentario